PINTURA MURAL

Los muros interiores del convento de Tepoztlán fueron decorados con pinturas murales en dos y tres ocasiones a lo largo de la época colonial. La mayor parte de las pinturas son del siglo XVI, si bien se observan intervenciones posteriores correspondientes al siglo XVII y en menor medida al XVIII. En la actualidad se conservan restos de las diferentes etapas pictóricas.

 

Las pinturas fueron trabajadas al temple, es decir, sobre el aplanado seco, empleando como colorante óxido de hierro y carbón mineral. Predominan los colores negro y rojo, y escasamente azul y verde. En la elaboración de los frisos fue común el empleo de plantillas.

 

Las pinturas murales se localizan en mayor medida en la planta baja del edificio; la planta alta, construida poco tiempo después, fue escasamente decorada.

 

Tres fueron los temas centrales en la pintura mural del convento de Tepoztlán: el culto a la Virgen María (a quien estuvo dedicado el conjunto conventual); la Pasión y Resurrección de Cristo, y la marca de casa: el escudo y los elementos representativos de los frailes dominicos (Orden de Predicadores).

 

Hacen referencia a la Virgen María: su anagrama (con las iniciales V, M, y la corona de reina madre), y los múltiples medallones que decoran los corredores del claustro bajo, con floreros y claveles que se le ofrendan y que simbolizan su pureza.

 

Las iniciales: IHS (primeras letras del nombre de Jesús en griego); la corona de espinas, el Monte Clavario con las cruces del sacrificio y el Santo Sepulcro recuerdan la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Otros elementos decorativos confirman la filiación de este edificio religioso, por ejemplo la profusión de escudos de la Orden de Predicadores (la cruz formada por cuatro flores de lis); los perros del señor o “domini can” (de donde toman su nombre los domini-cos); o la representación de fray Domingo de Guzmán (fundador de la orden de los dominicos en 1215) y fray Domingo de la Anunciación, a quien le fue encomendada la evangelización de Tepoztlán a mediados del siglo XVI.

Cabe destacar también los frisos o cenefas que decoran los muros del claustro bajo, cuyos motivos posiblemente fueron tomados de libros de la época, y que representan seres fantásticos o mitológicos: tritones con colas de pez (cuyos más de cien rostros muestran diferentes rasgos y expresiones), sostienen medallones cuyos contenidos varían.

Algunos medallones refieren a símbolos de la jerarquía eclesiástica, otros a santos de la orden, o bien al milagro de la eucaristía.

El interior de las bóvedas fue decorado con casetones, figuras geométricas que semejan el artesonado de la arquitectura mudéjar.



MUSEO Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN HISTÓRICA EX CONVENTO DE TEPOZTLÁN- ALGUNOS DERECHOS RESERVADOS © 2017

Envila y No Reelección Centro CP 62520, Tepoztlán, Morelos Tel. (739) 395 0255

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